Piedra movediza, nunca moho la cobija

La señal de alarma definitiva llegó con la afloración de hongos. -¡Es como un campo de setas! -dijo el médico, mientras corría entusiasmado en busca de uno de sus colegas para compartir con él el descubrimiento. Yo, sin entender nada, esperé sentada en la camilla...