por Úrsula Epops | Dic 7, 2012 | historias platónikas
La señal de alarma definitiva llegó con la afloración de hongos. -¡Es como un campo de setas! -dijo el médico, mientras corría entusiasmado en busca de uno de sus colegas para compartir con él el descubrimiento. Yo, sin entender nada, esperé sentada en la camilla...